Comunicación

El video maker, una herramienta diferente de comunicación

By 31 octubre, 2019 No Comments

Despertamos cada mañana en un mundo lleno de imágenes y recibimos una cantidad de impactos audiovisuales diarios mayor de lo que nuestro cerebro puede procesar. En la era de la conectividad y el consumo ingente de vídeo, este último se convierte en una herramienta y también un peligro para todas las empresas que deseen utilizarlo. Ya no sirve la creación de un contenido corporativo mediocre, pues este se volverá en contra de quien lo ha producido o se ahogará bajo el resto de los que nos han inundado, desde la televisión de nuestros salones hasta los teléfonos de nuestros bolsillos.

De entre todas las opciones de formatos de vídeo existentes (y por formato, en este caso, me refiero a un producto con unas características y convenciones reconocibles ya establecidas) hay que elegir la más adecuada en cada momento para el mensaje que quiera ser transmitido, además de adaptarse a la imagen y filosofía corporativa de la empresa que lo firma. El formato establecerá una serie de normas, de reglas de juego, que además pueden romperse en base a unos objetivos siempre que uno las conozca bien.

Trabajar forma y fondo como un conjunto nos lleva a productos audiovisuales más eficaces, entendiendo que la calidad de la producción debe superar el estándar (realmente elevado) que hoy ha establecido la multiplicidad de contenidos en la red. La técnica no se pone al servicio del mensaje, sino que ambos trabajan juntos para elaborar un resultado coherente y bien enfocado a los objetivos con los que fue concebido.

El departamento de vídeo, integrado en la corriente del gabinete de prensa, controla todos los procesos necesarios para la concepción, realización y acabado de dichos productos audiovisuales. De esta forma, traduce las necesidades del cliente en una conceptualización que tenga como referente sus ideas fundamentales, adecuada además a los recursos disponibles de ambas partes. El aprovechamiento máximo de estos recursos nace con esta conceptualización audiovisual y gracias al conocimiento exhaustivo del departamento de todas las fases implicadas en el proceso de producción.

El vídeo puede, en definitiva, transmitir mucho más que una información en un momento determinado. Valores, emociones e impresiones subjetivas (con una mayor capacidad de penetración que las superficiales), ligadas a la cultura del cliente y dirigidos a su público potencial, pueden contenerse en una serie de códigos audiovisuales ampliamente estudiados y considerados a la hora de elaborar cada uno de los vídeos. La figura encargada de la producción de dicho contenido es aquí la que aporta el valor añadido que permite destacar por encima del resto.

Alberto Pino

Author Alberto Pino

Graduado por la Universidad Carlos III de Madrid en Periodismo y Comunicación Audiovisual, donde realizó prácticas en la productora DosDe Extremadura Media. Completó posteriormente su formación con la Diplomatura de Dirección de Cine en el Instituto del Cine de Madrid. Ha trabajado en producciones de ficción, tanto como auxiliar como director y guionista, además de realizar y montar vídeos corporativos como la promoción Conversaciones, para el Centro de Profesores y Recursos de Don Benito-Villanueva de la Serena. Además, posee los títulos de B2 de inglés por la Universidad de Cambridge (First) y el título de nivel Avanzado por la Escuela Oficial de Idiomas.

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