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El OHS recuerda la importancia de vigilar la hidratación con la llegada del buen tiempo

 

  • Estudios del Observatorio de Hidratación y Salud (OHS) ponen de manifiesto la falta de concienciación de los españoles sobre la importancia de beber lo necesario y prevenir los riesgos de la deshidratación. Así, en situaciones de calor o actividad física, la mitad de los españoles afirma no aumentar el consumo de líquidos, y un 34% pasa largos periodos en la playa sin beber.
  • Es necesario beber de 2 a 3 litros al día. En situaciones de calor, al realizar actividad física, durante una jornada de playa, etc. se pueden duplicar estas necesidades.
  • Las gastroenteritis, el aire acondicionado, los viajes en avión o en coche, son otras de las situaciones frecuentes en estos meses que también hacen que se pierdan líquidos.
  • El “Decálogo de Hidratación” del Observatorio recoge las pautas básicas mantener el organismo correctamente hidratado. Consumir variedad de bebidas, incluyendo además de agua, infusiones, refrescos, zumos, lácteos, etc. ayuda a beber lo necesario. El sabor de las bebidas también hace más fácil la hidratación.

Madrid, 5 de abril de 2010.- Estar bien hidratado es fundamental durante todo el año y, más aún, en momentos en que se incrementa el riesgo de deshidratación, como con la llegada del buen tiempo. Con el aumento de las horas de sol y el calor es frecuente aprovechar para practicar deporte, salir a la calle, ir a la playa o montaña, viajar y pasar largas horas al volante. Estas situaciones, junto con el progresivo aumento de las temperaturas, hacen que se pierdan líquidos corporales que, si no se reponen, pueden provocar una deshidratación. Beber cada poco tiempo, y variar el consumo de diversas bebidas como agua, infusiones, refrescos, zumos, lácteos, caldos, etc. ayuda a conseguir una adecuada hidratación. El sabor de las bebidas también hace más fácil beber.

Estas y otras recomendaciones se recogen en el “Decálogo” del Observatorio de Hidratación y Salud (OHS), que pretende concienciar y favorecer la adopción de hábitos que mejoren el estado de hidratación de los españoles.

En los meses de calor aumentan las deshidrataciones y golpes de calor, y se registran ingresos hospitalarios provocados por esas situaciones.

Es necesario beber de 2 a 3 litros al día. Es situaciones de calor, humedad o al realizar diversas actividades que impliquen esfuerzo físico, se pueden multiplicar estas necesidades. Sin embargo, diversos estudios y campañas del OHS indican que los españoles no se hidratan adecuadamente ya que la mayoría bebe menos de lo necesario y el 60% sólo lo hace cuando tiene sed, señal de que ya existe cierta deshidratación. Además, en situaciones de calor o actividad física, la mitad de los españoles afirma no aumentar el consumo de líquidos. El 30% tampoco presta atención a aglomeraciones, fiestas, conciertos, etc.

Una mínima deshidratación puede influir en el buen funcionamiento del organismo y en las capacidades mentales, provocando cansancio, dolor de cabeza, dificultad de concentración, malestar general, calambres musculares, sensación de náusea, aumento del ritmo cardíaco, etc. Para evitarlo, los especialistas recomiendan beber cada poco tiempo y variar el consumo de distintas bebidas, ya que esto hace más fácil beber la cantidad necesaria.

Riesgos a los que no se presta atención

Son muchas las situaciones que hacen que se pierdan líquidos corporales y que a menudo pasan desapercibidas para la población. Hacer turismo, excursiones, practicar deporte, ir a la playa o la montaña, son algunas de las actividades frecuentes en esta época y que pueden alterar el equilibrio hídrico.

Las jornadas de playa son una de las situaciones de riesgo. Según los estudios de “Hábitos de hidratación de la población Española” del OHS, el 34% de los encuestados puede pasarse horas al sol sin beber. Para facilitar el consumo de líquidos, es recomendable beber cada poco tiempo y tener cerca alguna botella de una bebida que recuerde la necesidad de beber.

También hay que prestar atención a la hidratación cuando se realizan actividades físicas prolongadas, sobre todo en condiciones de calor y humedad. Con el esfuerzo aumenta la temperatura corporal y se suda, por lo que se pierden líquidos y electrolitos (sales minerales). Esto hace que disminuya la resistencia. En estos casos, hay que beber antes, durante y después de hacer esfuerzos físicos.

Junto a todas estas, en estos meses son frecuentes las gastroenteritis, las diarreas del viajero, la exposición al aire acondicionado que reseca el ambiente, viajes en aviones (las condiciones de sequedad en vuelo son similares a las del desierto), etc. que también aumentan las pérdidas de líquidos corporales y por tanto, el riesgo de deshidratación.

La conducción es otra de las actividades que requiere de una adecuada hidratación. Si no se bebe lo necesario puede aumentar el cansancio y disminuir la capacidad de atención, la concentración o la agudeza visual. Por eso, es recomendable hacer descansos periódicos y aprovechar para ingerir alguna bebida.

En este sentido, los especialistas del Observatorio advierten de la necesidad de vigilar la hidratación y prestar especial atención a todas esas situaciones y actividades que pueden alterar el equilibrio hídrico.

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